miércoles, 19 de junio de 2013

La triste realidad de nuestras cárceles

Por JUAN FRANCISCO ROSARIO GRATEREAUX
La triste realidad de nuestras cárceles
Por JUAN FRANCISCO ROSARIO GRATEREAUX
Los centros penitenciarios en la República Dominicana se encuentra pasando por una gran crisis. La realidad del asunto es que fueron construidos para un cupo determinado que se ha triplicado y hay hasta 50 internos durmiendo dentro de una cárcel para 20.
La insalubridad y el hacinamiento crean una situación extremadamente difícil en los centros penitenciarios y estimulan desorden y motines.
En las cárceles del país hay un total de 12, 708 reclusos, según el Primer Censo Nacional Penitenciario, realizado por la Oficina Nacional de Defensa Pública, la Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS), la Procuraduría General de la Republica (PGR) y el Comisionado de Apoyo y Modernización de la Justicia.
Hay más presos (64.5%) detenidos sin procesos o en libertad condicional que el promedio de América Latina (54%.8), según informaciones del Programa Nacional de Naciones Unidas (PUND),
La Dirección Nacional de Prisiones dice que en la actualidad existen 13,500 reclusos, repartidos en unas 35 cárceles, con un total de 6,300 camas para alojar unas 13,000 personas, arrojando un déficit de 7,000 camas.
Quiere decir el informe que un 53% de los reclusos duermen en el suelo o en camastro hecho por ellos mismos, de los cuales 96 % son hombres y 4 % son mujeres.
Las cárceles dominicanas mantienen desbordadas su capacidad para albergar a los 20,513 reclusos que pueblan sus celdas, situando la sobrepoblación en un 282% sobre el nivel ocupacional.
Se informa que hay una sobrepoblación penitenciaria de cerca del 80% a nivel general, aunque en algunas cárceles el margen sobre pasa el 150%.
Más del 50% de las cárceles fueron construidas antes de 1960, reflejando esto que sus infraestructuras no están en las mejores condiciones.
Recientemente me tocó vivir por motivos de trabajo una experiencia inolvidable e ir a la cárcel de La Victoria, donde la mafia interna es tal, que para los “ranas” (los reos que duermen en el piso) cuesta meses poder pagar un mísero colchón para la “zona de descanso”. La comida es tan mala que los reos prefieren ni comerla: salami de lo malo y arroz crudo. es lo que representa la realidad en materia. A ésto se añade la falta de personal médico y por supuesto de medicinas.
Los bandos y la violencia, el tráfico de armas y los negocios sucios dentro de la prisión, contrastan con la luz (la única para algunos en vista de que solo los poderoso pueden verla) que se filtra por las ventanillas de la capilla, donde muchos reos asisten para escuchar la palabra de Dios, para librar sus culpas, para sentir algún alivio en la miseria, pero la realidad de nuestras cárceles es la promiscuidad, enfermedades sexuales, extorción y corrupción entre los reos.
La policía y los guardias carcelarios son parte de la realidad de aquellos presos que no pueden pagar las multas que les han sido impuestas aparte de su condena, y se han visto en la obligación de pagarlas en servicios adicionales, ya sea colaborando dentro de la cárcel en algunas actividades, o bien ganando extra en el chao eliminando a otros reos, a pedido de sus propios verdugos.
Hombres hacinados en la basura, condenados por simple sospecha, menores de edad, adultos o ancianos, enfermos o sanos, dominicanos o extranjeros, todos tratados por igual, claro con excepción de los ricos, incluso pude ver los jefes de pasillos, que son aquellos que poseen la batuta de su pasillo, los cuales fungen como mini generales en la que los demás internos son parte de su batallón.
Pasé de caminar dentro de los pasillos de las cárceles a ver presos lavando vehículos, vendiendo comida, galleticas, biscocho para poder subsistir, pidiendo de manera desesperante dinero para poder comer gente débil sin fuerza por durar todo el día dentro de una celda, gente enferma y sin nada de medicamentos, abuso de autoridades que no cumplen con su misión ni con los reglamentos que establecen nuestras honorables instituciones, gente indolente que ante el dolor humano no hacen nada, internos muriéndose por falta de medicamentos y como abogado joven me pregunto ¿Es este la realidad de mi nación? .
Busque la palabra cárcel en el diccionario y nos dice lo siguiente“Es un lugar penitenciario en el que se tiene lugar el cumplimiento de las penas privativas de libertad”.Se comprende en esta expresión que no sólo es un establecimiento destinado a la ejecución de las penas, sino que también es usado para la retención y custodia de detenidos y presos. Mejor dicho, se supone que deberían ser espacios de rehabilitación o reeducación social, y otras dependencias, pero dicha realidad no pertenece en mi paisito hasta el momento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario