martes, 29 de abril de 2014

MAP realiza Benchmarking con Sector Agua


El 29 de abril el Ministerio de Administración Pública desarrolló el evento de Bencharmarking sectorial,  en esta ocasión con el sector agua, comprendiendo la Dirección General de Acueductos y Alcantarillados de Santo Domingo CAASD, así como la Dirección General de Acueductos y Alcantarillados de Santiago CORASAN, en el Hotel Hodelpa Gran Almirante, de la ciudad de Santiago de los Caballeros.

La actividad consistió en el intercambio de las mejores prácticas promisorias de estas instituciones a los fines de compartirlas y poder lograr mejores niveles de calidad en los servicios que brindan a los ciudadanos y ciudadanas.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del Ministro de Administración Pública Ramón Ventura Camejo, quien destacó la importancia de eficientizar los servicios públicos como una obligación natural del Estado con los ciudadanos, al mismo tiempo que exhortó continuar con la cultura de calidad y darle apoyo a la implementación del Premio Regional a la Calidad.

Las experiencias institucionales que fueron compartidas con los presentes, estuvieron presentadas por el  Arquitecto Alejandro Montas por la CAASD y el Ingeniero Sirvio Durán por CORASAN. De igual manera, la Directora de Innovación en la Gestión-MAP, Sra. Johanna Guerrero tuvo una ponencia sobre el Marco Común de Evaluación: “Modelo CAF”

Finalmente, las palabras de clausura estuvieron dirigidas por el Viceministro de Servicios Públicos del Ministerio de Administración Pública, Lic. Elso Segura Martínez, quien hizo énfasis en que un buen Gobierno sólo puede legitimarse sobre la base de servicios públicos de primera calidad, los cuales se verán manifestados a través de los niveles de satisfacción de la ciudadanía como principal instrumento de medición.



Por: Geovanny Vicente Romero












lunes, 28 de abril de 2014

La cárcel: ¿Una vergüenza para quiénes?


Juan cumplió su condena de 15 años de encierro, lo hizo en un ambiente de miedo constante, un entorno deshumanizante, anulador del individuo, un ejercicio al minuto de manipulación y sobrevivencia. Si Juan fracasara en su regreso a la sociedad, al reiterar la comisión de un hecho delito, se podría preguntar: ¿Por qué, fracasó Juan? ¿De verdad cree usted que es necesario preguntarse o realizar estudios?
Es trágico que se cumpla la máxima de que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Es el resultado esperado después de años de entrenar en deshumanización, violencia, desafectación emocional, desvinculación social. Claro está que hay personas que a pesar de ese entrenamiento logran incorporarse a la sociedad, porque esas personas cuentan con recursos propios, y a pesar de la prisión lo logran, pero muchos otros no.
Volviendo a Juan, claro, la culpa siempre la tiene Juan, y algunos dirán que es culpa de la cárcel, que se ha convertido en una universidad del crimen, qué claridad de pensamiento. La facilidad con que se emiten opiniones sobre este tema, disfrazadas de criterios, carentes de comprobación o fundamentación científica, es solo semejante a las opiniones en futbol o política.
Se podría preguntar: ¿Qué es más fácil: entrar o salir de prisión, en un país donde la regla es dictar prisión preventiva? Las respuestas, además de variadas, serían contradictorias. Lo que sí se puede afirmar es que recuperar la libertad es más difícil y de ello se encarga el prejuicio y la estigmatización, herramientas del mundo mediático que dirige la reacción social, no al delito, sino al delincuente. Juan pronto comprenderá que la pena no se extingue al cumplir con la pena.
Como la sociedad promueve la búsqueda del o de los culpables del fracaso de la mentira resocializante, me permito incomodarlos al preguntar: ¿Cuál es su responsabilidad en la violencia social y dentro de esta en la violencia delictiva, y desde luego en el proceso institucional que ejecuta las sanciones penales, o en el proceso de inserción social, laboral, de las personas que han cometido delitos?
De una mala obra: ¿Quién es el mayor responsable? Los ejecutantes, los maestros de obras, o quienes diseñan y dirigen la obra, en este caso la política pública penitenciaria. Es cierto que todos tienen responsabilidad, de la mala obra, pero la responsabilidad no es igual, porque el que más tiene (poder), más se le exige.
La institución carcelaria ha tenido y tiene problemas de diseño y de direccionalidad política, que significa: Planear-Dirigir-Controlar-Evaluar-Decidir. Paso a anotar cuatro manifestaciones de la debilidad o ausencia de direccionalidad política:
1.- En el ámbito administrativo, no existe política pública penitenciaria, ni un Plan Estratégico, en el Plan Nacional de Desarrollo solo hay referencias operativas. En el ámbito de ley, no existe ley de ejecución de la pena, a pesar de numerosos proyectos. Y la ley de la DGAS tiene 43 años de vigencia, superada por la realidad institucional y delictiva.
2.- La prisión es víctima de su paradigma y está en prisión, aislada, no existe una estrategia nacional para integrar a la prisión, como institución pública, al trabajo interinstitucional dentro de las políticas públicas de salud, trabajo, educación, sociales, entre otras. Más allá de los contactos actuales, caracterizados por una relación de subordinación y poco sostenible. Y menos aún, una estrategia nacional de desarrollo de alianzas de la cárcel como institución pública, con sectores sociales y sectores privados, especialmente enfocadas a la inserción de las personas al medio libre.
3.- Superar el fantasma del “tratamiento” que en la práctica se debe entender como miento mientras trato. Así como la falacia de la existencia de un solo modelo, capaz de responder a una población muy heterogénea y diversa; es fundamental re-direccionar para centrarse en la persona y en la atención profesional de su multi-dimensionalidad: Cognitiva, Productiva, Emocional, Social y Ser político.
4.- Reposicionar a la Administración Penitenciaria y la política criminal del “holocausto del encierro” al “enfoque de la inserción social asertiva,” a partir de un modelo equilibrado de control y apoyo, que promueve la responsabilidad de la persona, por sus acciones y por su inserción. Pero también responsabilidad de las instituciones públicas y de los sectores sociales.
De lo que se trata es de rescatar la responsabilidad del Gobierno de cumplir con el mandato legal de respeto a la dignidad humana.


http://www.semanariouniversidad.ucr.cr/opinion/12898-2014-04-23-05-40-07.html

¿Puede la pena de muerte disminuir la delincuencia violenta?


Las noticias costarricenses informan con frecuencia sobre distintos delitos violentos. Una parte de estos son homicidios dolosos (394 durante el 2012, según datos del OIJ). Consecuentemente, la Encuesta Nacional Post 2015 del Sistema de Naciones Unidas de Costa Rica establece que la inseguridad ciudadana es el segundo problema que más preocupa a la población de este país.
Para enfrentar esta situación, podría parecer buena idea utilizar la pena de muerte sobre aquellos culpables de homicidios dolosos. La justificación sería la siguiente: La pena de muerte es un buen medio (o el mejor) para disminuir esta forma de criminalidad. Tal disminución se da –supone dicha tesis– pues la amenaza de aplicar la pena desestimula la realización de los delitos en cuestión (ya que  nadie quiere morir).
Aceptemos tal idea como hipótesis y constatemos si es correcta. Si se aceptase la tesis de que la pena de muerte es el más medio efectivo para la disminución de la cantidad de homicidios dolosos, debería suceder que los índices para los mismos delitos serían más altos en países sin pena de muerte al compararse con aquellos que sí aplican dicha penalización. Al tiempo, tendría que observarse que en los países con pena de muerte, la cantidad de estos delitos iría disminuyendo a través del tiempo (al menos paulatinamente). Esto puede ser contrastado con la realidad.
Para esto, utilicemos los índices de homicidios por cien mil habitantes entre 2001 y 2011 de dos países: EE.UU. y Canadá. Ambos son países de altos ingresos, con un sistema democrático e institucional estable, con sistemas económicos –en mayor o menor nivel– no estatistas, con una extensión territorial considerable y una enorme población (aunque la de Canadá es bastante menor).
Los Estados Unidos continúa siendo uno de los pocos países occidentales cuya legislación penal establece la pena de muerte para ciertos delitos. Además, es uno de los pocos países de América que continúa aplicándola (junto con varias islas del Caribe). En cambio, en Canadá dicha penalización desapareció hace ya varias décadas.
El Índice De Homicidios Dolosos por 100 mil habitantes de la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (https://www.unodc.org/unodc/en/data-and-analysis/homicide.html) presenta los siguientes datos:
Canadá
2001    2002   2003   2004   2005    2006   2007   2008    2009   2010    2011
1,8
1,7
1,7
1,7
1,8
1,7
1,6
1,7
1,6
1,4
1,5
553
523
549
550
594
559
539
555
540
492
529

Estados Unidos

5,6
5,6
5,7
5,5
5,6
5,8
5,7
5,4
5,0
4,7
4,7
16037
16204
16528
16148
16740
17309
17128
16465
15399
14722
14612
2001    2002   2003     2004     2005    2006    2007    2008    2009    2010     2011
Se observa que:
1) En diez años, los índices de asesinatos en EE.UU. se han mantenido estables, con aumentos y descensos sutiles. La situación fue semejante en Canadá.
2) La cantidad de homicidios por 100 mil habitantes en Canadá es muy inferior a la de EE.UU.
En razón de 1) se concluye que el mantenimiento legislativo y aplicación de la pena de muerte, no es suficiente para disminuir los homicidios dolosos. Por 2) se afirma que la pena de muerte no es un medio necesario ni el mejor para mantener baja la tasa de homicidios dolosos en una sociedad.
De forma que la pena de muerte no es un medio determinante para reducir la cantidad de homicidios en un país. Ahora bien, ¿existen políticas y buenas prácticas que hacen que Canadá tenga un índice de homicidios dolosos tan bajo? De ser el caso ¿cuáles son? Resolver tales preguntas adecuadamente es una labor complicada y tendrá que posponerse para otra ocasión. Aun así, sugiero que la clave se encuentra en poner énfasis en la prevención del delito y en el desarrollo humano y mucho menos en la represión penal.

http://www.semanariouniversidad.ucr.cr/opinion/12830-ipuede-la-pena-de-muerte-disminuir-la-delincuencia-violenta.html

Cárceles y reincidencia


El día 4 de noviembre del 2013, uno de las noticias del periódico La Nación de Costa Rica se tituló “Reos recién salidos de prisión mataron 32 personas en 2 años” (http://www.nacion.com/sucesos/crimenes-asaltos/Reos-salidos-prision-mataron-personas_0_1376262383.html). Ahí se presentan importantes estadísticas de reincidencia criminal en delitos violentos.
Podemos suponer que esta cuestión provocará temor e indignación en los lectores. Quizá se pregunten “¿cómo es posible? ¿Salen de la cárcel a delinquir?” Lo que está tras de esta clase de reacciones es un pensamiento puntual: la cárcel debería hacer que la gente ya no quiera delinquir. Según esta idea, la amenaza de un nuevo castigo ante una acción delictiva determinada, hará que quien lo haya sufrido con anterioridad, no quiera volver a realizar dicha acción.
Revisemos si esta idea es correcta en lo que respecta a los reincidentes de delitos patrimoniales, contra la vida y la integridad física. Dicha tesis contiene una parte correcta y una incorrecta. La primera consiste en la afirmación de que, puestos a decidir sobre el asunto, es muy posible que la mayor parte de los exprivados de libertad no quieren regresar a la cárcel. Lo incorrecto es lo siguiente: que estas personas preferirían (si se ponen a considerarlo) no volver a prisión, no conlleva que conciban otra forma de vida que no sea la delincuencia.
Esto último sucede porque quien salió de la cárcel es semejante a quien entró. Normalmente, quien ingresa al sistema penitenciario es alguien que se desarrolló en un espacio de exclusión social, relacionándose con individuos involucrados en distintas clases de actividades ilícitas y con pocas oportunidades de superación lejos de la delincuencia. Aun más: en las cárceles de Costa Rica (y en las de casi toda Latinoamérica) se mantienen los factores que incidieron en que esa persona delinquiera y otros más. Finalmente, al salir se encuentra en condiciones de exclusión social, semejantes a aquellas con las cuales ingreso a la cárcel.
Así, quien sale de un lugar en que ha pasado años, que ha incentivado formas de vida violentas y con relaciones sociales que estimulan el mismo estilo de existencia, difícilmente podrá hacer algo que no sea delinquir: ese es su horizonte social y psicológico. Estos factores favorecen que estas personas reincidan en sus conductas delictivas.
Por esto, la tesis que hemos comentado hasta aquí es incorrecta. La cárcel es un espacio donde las personas reiteran mucho de la forma de vida que tenían antes de ingresar. Y a pesar de todo esto y realizando grandes esfuerzos, muchas personas logran cambiar sus vidas luego de la prisión.
Pero ¿qué hacer para que la población que sale de la cárcel no reincida? Las siguientes son algunas propuestas generales. Primero, el sistema penitenciario debe cumplir lo prescrito por los derechos humanos. Sin esto, los privados de libertad se encuentran en condiciones infrahumanas. Esto es malo porque es implausible que personas que viven en una degradación existencial tan grave, no se vean considerablemente afectados a nivel psicológico y en sus capacidades sociales.
Segundo, debe invertirse en infraestructura y personal técnico que posibilite a los privados de libertad el desarrollo capacidades psicológicas y sociales favorables, con una vida no-delincuencial o al menos  que dichas condiciones no desmejoren en su encarcelamiento.
De especial importancia son los recursos educativos para los privados de libertad. Estos les dan herramientas para tener una vida digna fuera de la prisión. Por esto, deben brindarse medios para la alfabetización y la educación primaria, secundaria, superior y/o técnica.
Por último, la sociedad a la que salen esas personas debe brindar espacios y oportunidades de vida no delincuencial. Esto es complicado, pero muy importante: si los exprivados de libertad se ven totalmente estigmatizados, sin medios sociales y laborales para llevar una vida dentro de la legalidad, es más probable que vuelvan a cometer delitos.
Aun así, no hay que olvidar que la prisión no le hace bien a las personas. Por esto, es preferible que el Estado (y los ciudadanos) concentren sus esfuerzos en favorecer la prevención del delito y en el desarrollo humano y en contra de los factores de exclusión social y violencia, que favorecen que las personas se dediquen a la delincuencia.

http://www.semanariouniversidad.ucr.cr/opinion/12384-carceles-y-reincidencia.html

Charla al Liceo Politécnico Ramón Dubert Novo de Santiago de los Caballeros


El Ministerio de Administración Pública MAP desarrolló una charla sobre la Función Pública y los contenidos de la Ley 41-08 de Función Pública con motivo de la visita de los estudiantes del Politécnico Ramón Dubert Novo, de Santiago de los Caballeros, como primer acercamiento a la Administración Publica.

Dicha actividad fue realizada en las modernas aulas del Centro de Acceso a la Información IAC, instalaciones administradas por el Ministerio de Administración Pública con el auspicio del Gobierno de Corea.

Las palabras estuvieron a cargo del Licenciado Geovanny Vicente Romero, Analista de Función publica y experto en esos temas de Derecho Público, Derecho Administrativo y Función Pública, quien les exhorto a seguir interesándose por estos aspectos importantes de la cosa  Publica que atañe a todos los dominicanos y dominicanas.

El también  académico habló sobre los derechos y deberes consagrados en la constitución y la Ley 41-08 para los servidores públicos, así como los recursos administrativos con que cuentan los servidores para hacer valer sus derechos y someter sus pretensiones.

Por ultimo, el profesor Vicente Romero dio apertura a una tanda de pregunta y respuestas donde aclaro y respondió todas las dudas, inquietudes y sugerencias de los participantes.


De manera que, quedaron todos muy satisfechos con la manera magistral en que se dictó la charla y solicitaron más capacitaciones en los próximos días.