lunes, 21 de octubre de 2013

Nuevo sistema penitenciario elimina el concepto de cárcel

Altagracia Moreta
SANTO DOMINGO.- La implementación del nuevo sistema penitenciario en el país elimina el concepto de cárceles para convertirlas en Centros de Corrección y Rehabilitación, y a los presos, en personas privadas de libertad o internos.

Sustituye los policías por Agentes de Vigilancia y Tratamiento Penitenciario (VTP), capacitados en una escuela especializada, ubicada en el Castillo del Cerro, San Cristóbal.
El punto neurálgico del sistema carcelario para efectuar este cambio consistió en la capacitación del recurso humano adecuado. La Procuraduría General de la República dio su primer paso con la creación de la Escuela Nacional Penitenciaria y la reconstrucción y mejoramiento de la estructura física de varios recintos penitenciarios.
Este proyecto abarca nueve (9) centros rehabilitados y modernizados: Elías Piña, Dajabón, San Felipe, de Puerto Plata; Najayo Mujeres, en San Cristóbal; Rafey Hombres y Mujeres, de Santiago; Baní, Mao, Valverde; Monte Plata, Pedernales y en Haras Nacionales, un centro modelo de régimen abierto.
Actualmente, República Dominicana cuenta con 35 recintos carcelarios; la mayoría corresponde al diseño propio de la cultura de castigo y tortura que data de la época de Trujillo, como La Victoria y El 15 de Azua. La población carcelaria actual es de 15,569 personas, lo que significa que estos cambios deben ser continuados sin retrocesos, para abarcar mayor cantidad de cárceles y reclusos.
“La base de este nuevo sistema está centralizada en el respeto a los derechos y a la dignidad humanas de las personas privadas de libertad.
Este proyecto descansa en tres pilares fundamentales: la construcción de nuevas plantas físicas o la adecuación de la existentes; la capacitación de los recursos humanos agrupados bajo el lema: Educamos personas que trabajan para la libertad, al considerar que los reclusos(as) son transitorios, que van a salir en libertad’’, explica el director general de la Escuela Nacional Penitenciaria, Roberto Santana, ex rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Inmediatamente la Justicia, en representación de la sociedad, toma la decisión y dicta la condena; a partir de ese momento el sistema penitenciario tiene que trabajar para que esa persona, mientras esté en la cárcel, se prepare, se rehabilite, para evitar que incurra de nuevo en el error de delinquir, y se incorpore de una manera productiva a trabajar en la sociedad.
En la mayoría de las cárceles se imparte educación básica, intermedia y de computadora, además de los talleres de ebanistería, repostería, panadería y costura. En Santiago hay un grupo de reclusos que pintan carros y hacen otras labores productivas que les permiten obtener recursos mientras están privados de libertad y cumplen su condena, explica Henry Garrido, supervisor general de Prisiones.

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