martes, 30 de diciembre de 2014

Nuevo modelo penitenciario: Un avance o un atraso?

Autor: Virgen Victorino                                                             Profesor: Geovanny Vicente Romero

El nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria se fundamenta jurídicamente en la ley 224-84 sobre régimen penitenciario y en los Tratados y Acuerdos internacionales sobre la materia. Desde el punto de vista doctrinal acoge el concepto de la justicia restaurativa como un instrumento de mejoramiento de  la vida social, a la vez que es un componente valioso de la política de seguridad pública. Promueve la participación de los sectores fundamentales de la sociedad y se apoya en ellos como garantía de la sostenibilidad de la reforma. Es receptivo a las buenas prácticas penitenciarias extranjeras y al apoyo internacional armónicas con nuestras peculiaridades nacionales, mientras que se desenvuelve en el marco de la normativa internacional penitenciaria y de los Derechos Humanos     

El Modelo de Gestión Penitenciaria persigue humanizar las prisiones mediante la aplicación  de un sistema  progresivo de tratamiento  a las personas privadas de libertad,  culminando con la atención post-penitenciaria a los excarcelados para estimular su adaptación  social y prevenir su reincidencia, contribuyendo así  a la reducción de la criminalidad y de la violencia y propiciando una sociedad más segura.

Las bases del sistema  progresivo se sustentan en El Tratamiento Penitenciario que se aplica  a toda persona que ingresa a los Centros de Corrección y Rehabilitación –CCR- con la aplicación de la primera Fase de Observación para examinar su situación jurídica y evaluar su nivel educativo, así como el entorno familiar, laboral y comunitario; también incluye una evaluación psicológica y de salud en general. Esta primera fase culmina con la elaboración de un programa integral de tratamiento individualizado o protocolo unificado del interno.

La Segunda Fase del Tratamiento Penitenciario se ejecuta metódicamente  con evaluaciones periódicas, mediante un programa de iniciativas educativas y  ocupacionales, así como terapias y actividades, en un marco de respeto a la dignidad humana y bajo un régimen de disciplina, todas contenidas en el reglamento  de los deberes y derechos de la persona interna que es entregado y  se explica individualmente  desde el ingreso al CCR.

La Tercera Fase del Tratamiento Penitenciario es la de Prueba y se aplica cuando los resultados de la fase anterior permiten el inicio de grados de confianza y auto responsabilidad vigilada,  incorporando a  las personas internas a nuevos niveles de compromiso  en las actividades educativas, laborales y otras dentro de los CCRs de cara al tiempo de pre-libertad, preparándolas  para su nueva vida en sociedad.

En la actualidad  funciona un CCR semi- abierto en Haras Nacionales con capacidad para 70 internos,  a la vez que se han iniciado los preparativos para el primer CCR abierto para mujeres.
En fase de la Atención Post Penitenciaria los ex internos reciben este servicio en diez Casas del Redentor dirigidas por personal religioso y técnico-profesional, con el co-auspicio de la Procuraduría General de la República y la ayuda de entidades y personas de buena voluntad.

La implementación del nuevo sistema penitenciario en el país elimina el concepto de cárceles para convertirlas en Centros de Corrección y Rehabilitación, y a los presos, en personas privadas de libertad o internos.
Sustituye los policías por Agentes de Vigilancia y Tratamiento Penitenciario (VTP), capacitados en una escuela especializada, ubicada en el Castillo del Cerro, San Cristóbal.
“La base de este nuevo sistema está centralizada en el respeto a los derechos y a la dignidad humanas de las personas privadas de libertad“.
En esta ocasión me tocó hacer un ensayo sobre lo visto en un viaje estudiantil, en el que teníamos que realízale una encuesta a los internos,  otras es que a través de esto pude percibir que no todo es color de rosas.

Cada interno tiene una forma diferente de pensar y pude notar que aunque era un modelo donde no se admitían ciertos tratos, algunos de ellos, por no decir la mayoría, desde sus  puntos de vista me reflejaban lo que verdaderamente pasa en esta que debería ser una cárcel modelo.

En primer lugar me llamó mucho la atención que en una primera oportunidad que tuve de visitar Najayo hombre y Najayo mujeres, donde una era nuevo modelo y la otra no, en cada una se sentía una gran diferencia, pues nos dieron un recorrido por sus instalaciones en la que una era incomparable con la otra.

En la visita al Nuevo modelo implementado en San Pedro de Macorís no hicimos un recorrido, lo que para mi resultó extraño, una vez empezamos a realizar las preguntas me llamo la atención que los encuestados por mi persona me hablaban de un lugar que le llaman ¨ La Plancha¨, donde según ellos era el lugar donde se realizaban torturas, increíble.

Es de suponerse que en este nuevo modelo este tipo de actos están prohibidos, pero ellos hablaban con tanta seguridad que no dudé en creerle. Cada uno me contaba su historia, quedé  sorprendida pues nunca había tenido un trato tan cercano con estas personas, y desde ese día pude notar que nunca se puede juzgar a una persona  por un hecho, pues no sabemos que esta demás  llevo a cometerlo.

En ese sentido puedo decir que este viaje me cambió totalmente forma de ver las cosas, no pudimos dar el recorrido por las instalaciones del penal, pero a través de los internos pude visualizar desde su óptica la realidad de este centro.

Lo que más me impacto y será una incógnita para mi es saber si en verdad estas personas son abusadas físicamente por parte de unos funcionarios que debería de ser humanos, no estoy de acuerdo con este tipo de tratos, pues, por haber cometido un hecho, no dejan de ser personas, las cuales quizás no querían hacerlo pero causaron un daño a la sociedad y están pagando por ello.

El punto neurálgico del sistema carcelario para efectuar este cambio consistió en la capacitación del recurso humano adecuado. La Procuraduría General de la República dio su primer paso con la creación de la Escuela Nacional Penitenciaria y la reconstrucción y mejoramiento de la estructura física de varios recintos penitenciarios.
Este proyecto abarca nueve (9) centros rehabilitados y modernizados: Elías Piña, Dajabón, San Felipe, de Puerto Plata; Najayo Mujeres, en San Cristóbal; Rafey Hombres y Mujeres, de Santiago; Baní, Mao, Valverde; Monte Plata, Pedernales y en Haras Nacionales, un centro modelo de régimen abierto.

Actualmente, República Dominicana cuenta con 35 recintos carcelarios; la mayoría corresponde al diseño propio de la cultura de castigo y tortura que data de la época de Trujillo, como La Victoria y El 15 de Azua. La población carcelaria actual es de 15,569 personas, lo que significa que estos cambios deben ser continuados sin retrocesos, para abarcar mayor cantidad de cárceles y reclusos.















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2 comentarios:

  1. Partiendo de un punto la implementación del nuevo sistema penitenciario en el país elimina el concepto de cárceles para convertirlas en Centros de Corrección y Rehabilitación, y a los presos, en personas privadas de libertad o internos.
    Su base se centralizada en el respeto a los derechos y a la dignidad humanas de las personas privadas de libertad.
    Según la ley 224-84 sobre régimen penitenciario y en los Tratados y Acuerdos internacionales se acoge el concepto de la justicia restaurativa como un instrumento de mejoramiento de la vida social, a la vez que es un componente valioso de la política de seguridad pública. Promueve la participación de los sectores fundamentales de la sociedad y se apoya en ellos como garantía de la sostenibilidad de la reforma.
    El nuevo modelo persigue humanizar las prisiones mediante la aplicación de un sistema progresivo de tratamiento a las personas privadas de libertad, culminando con la atención post-penitenciaria a los excarcelados para estimular su adaptación social y prevenir su reincidencia, contribuyendo así a la reducción de la criminalidad y de la violencia y propiciando una sociedad más segura.

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  2. Toda persona ingresada en el centro correccional se les aplican las bases del sistema progresivo en la cual se sustentan en El Tratamiento Penitenciario como es la primera Fase de Observación para examinar su situación jurídica y evaluar su nivel educativo, así como el entorno familiar, laboral y comunitario; también incluye una evaluación psicológica y de salud en general. Esta primera fase culmina con la elaboración de un programa integral de tratamiento individualizado o protocolo unificado del interno.
    La Segunda Fase del Tratamiento Penitenciario se ejecuta metódicamente con evaluaciones periódicas, mediante un programa de iniciativas educativas y ocupacionales, así como terapias y actividades, en un marco de respeto a la dignidad humana y bajo un régimen de disciplina.
    La Tercera Fase del Tratamiento Penitenciario es la de Prueba y se aplica cuando los resultados de la fase anterior permiten el inicio de grados de confianza y auto responsabilidad vigilada, incorporando a las personas internas a nuevos niveles de compromiso en las actividades
    Según la escritora del articulo visitó en conjunto a sus compañeros uno de los centros en donde tuvo la oportunidad de hacerle preguntas a los internos, en donde aquellos respondían con discreción a lo que deben enfrentarse dia a dia, nada es como aparenta allí cada quien debe marcar su territorio mientras que otros se manejan con buen comportamiento para que puedan ser premiados, según lo leído pude observar que existe una división en donde físicamente el nuevo modelo es un avance pero de manera personal entre todo lo oculto hay un gran retraso.

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