martes, 30 de diciembre de 2014

Conociendo la verdad de los internos del CCR-11, San Pedro de Macorís

Autor: Migelvy P. Peña                                                             Profesor: Geovanny Vicente Romero



Cuando llegamos al centro penitenciario de San Pedro de Macorís (CCR-11) nos pidieron las cédulas y luego no revisaron, después pasamos al comedor donde tenían dos filas de mesas preparadas para hacer las entrevistas a los internos. No puedo negar que estar en ese lugar donde estaban personas de toda índole, que  habían cometido hechos inhumanos y sin ningún tipo de educación era incomodo; sabiendo que tenía que hacerles preguntas muy personales a hombres y mi mayor temor era que me faltaran al respeto.

Observando a los internos que me tocó entrevistar,   un alto porcentaje eran jóvenes, es decir, que no llegaban a los 40 años de edad y solo dos personas pasaban de los 50 años. La mayoría no tenían estudios terminados ya sea porque lo dejaban o porque sus padres no los pusieron en un centro educativo, como el 95% dejaban los estudios menores de 15 años; esto demuestra porque tantos actos ilícitos son cometidos y en su mayoría son por problemas de educación, me voy más lejos y señalo que son conflictos familiares.

La falta de estudios lleva a la ignorancia y a la poca oportunidad de desarrollo, creando personas vagas capaces de buscar los medios más fáciles o realizar crímenes por no tener un medio que brinde facilidades y no solo facilidades sino que su formación se realiza en lugares donde la escasez de conocimiento es amplia.

Según lo que me contaban los internos la vigilancia para que no se hagan cosas indebidas son buenas aunque eso no lo comparto, solo una persona me confesó que tomaba alcohol todos los días. Sabiendo que muchas veces pagan para que les permitan entrar armas, drogas o alcohol  y todos negaron que consumían drogas que en el recinto nadie hacia eso pero algunos me comentaban que las autoridades del lugar son los primeros corruptos y que muchas veces abusan hasta sexualmente de algunos internos.

No sé si por hombría o porque para ellos era difícil hablar de la sexualidad con una mujer pero nadie admitió ser abusado, lo que se contradice con lo que me decían algunos de que si se maltratan, entonces, A quien se le cree? . No es ignorancia que si se cometen injusticias y maltratos solo que muchas veces se quedan en el olvido.

Es que la depresión es algo inevitable, ya sea por lo cometido o por el encierro. Para ser un lugar donde van ciertos tipos de personas no sufrían de enfermedades ni habían pasado por un hecho que provocara sus comportamientos, el 99 % dijo que se consideraba inocente de lo cometido aun sabiendo que eran actos que atentaban contra la vida humana y violaban las leyes. Solo uno afirmó que era culpable ya que sabía que no era legal lo que hacía y por lo tanto tenía que pasar por eso.

Es posible que hayan mentido ante las preguntas realizadas, ya sus gestos así lo expresaban, tal vez por miedo de que la información se difundiera o por aparentar o justificarse. Muchos se quejan de que la alimentación no es la mejor, que los tratos son injustos, que las autoridades quieren aparentar que se está cumpliendo con los deberes pero los internos no reciben sus derechos, es algo que debe de preocupar y más al Estado que es quien debe velar por ellos.

No es fácil ver tan cerca esos tipos de personas con cicatrices, con aspectos desfavorables, que no se arrepienten a lo que hicieron. Que me garantiza que no reincidan sino reconocen que lo hicieron mal?, es que todo va en concientizar pero no se está realizando de la manera correcta ni tampoco se hará porque en lo que pude observar las autoridades de estos centros no están capacitados, no tienen la educación o formación necesaria, no se les da un promedio ni se exige cierto prototipo tampoco exámenes psicológicos. Si se tomaran en cuenta muchas de estas cosas todo funcionara mejor, no podemos exigir que los internos den el 100% sino ilustramos a los que supuestamente deben dirigirlos en su paso por el establecimiento.

No puedo quejarme de que se propasaron, al contrario fueron respetuosos y me facilitaron el desarrollo de la entrevista,   muchos contaban sus experiencias y eso porque tenían el deseo de ser escuchados para ver si se cometía justicia o con la esperanza que se les tomara en cuenta . El temor, la falta de dormir e intranquilidad  son verdades que se viven en estos lugares llenos de falta de conciencia.

Viendo que este CCR-11 entra en el nuevo modelo penitenciario debería ser mejor pero comparando con los anteriores es un gran cambio, pero no será lo que se espera hasta que no se reformen a las autoridades y se les den las preparaciones necesarias. Muchos realizan negocios con los internos porque no reciben el pago debió o simplemente le gusta lo mal hecho y los jefes de estos no son ignorante a la situación pero se lo permiten por beneficios adquiridos.

Concluyo de la siguiente manera:
·        
Educar a las autoridades, dándoles el entrenamiento debido.
·         
Mejorar el trato del superior al interno.
·         
Orientar y enseñar de una forma más efectiva a los internos.
·       
  Que la seguridad de los internos, sea mejor para que haya tranquilidad.
·         
Una intensiva vigilancia para que los internos no sean abusados entre ellos mismos, ni por los que lo dirigen.














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