sábado, 9 de agosto de 2014

“En la Confluencia de Najayo”



Autor: Yanny del Carmen Núñez                 Profesor: Geovanny Vicente Romero


Una confluencia es la unión de dos o más cursos de aguas o corrientes marinas, estas corrientes generalmente suelen ser de  dimensiones semejantes. Así titulo este artículo porque es la realidad que se vive en los Centros de Corrección y Rehabilitación de Najayo Mujeres y Najayo Hombres, aquellas prisiones apartadas de la sociedad, que parecieran ser olvidados por todos y allí donde quizás algún familiar o conocido nuestro ha hecho de este lugar su hábitat.


Es preciso destacar que aun cuando la Ley  que rige el Sistema Penitenciario en nuestro país data del año 1984, es hasta el año 2003 que se empieza a implementar por la Procuraduría General de la República, a solicitud y por el interés del entonces presidente Dr. Leonel Fernández, beneficiando en sus inicios a más del 20% de la población carcelaria.
Paradoja de la vida o mejor dicho de un lado de esta confluencia, Najayo Mujeres pertenece al Nuevo Modelo hace mas de 6 años, y Najayo Hombres, que se convierte en la otra corriente marina que forma esta unión, hace alrededor de un año que ha empezado a integrarse a dicho modelo, perteneciendo solamente en un 20%. Es aquí donde radica una de las principales diferencias, donde el objetivo común es que las personas privadas de su libertad se logren rehabilitar para luego ser reintegradas a la sociedad.
Desde el momento en que se logra tener un acercamiento con la infraestructura de Najayo Mujeres, se tiene una idea de lo que se podrá ver allí. Instalaciones cómodas y adecuadas para un ser humano vivir, higiene, organización y atención, condiciones estas indispensables para que una persona pueda tener una vida estable y longeva. Valores como el respeto, la solidaridad y la honestidad, son los que se exhiben a la entrada de dicho centro, donde las internas no son juzgadas y perseguidas por el delito que cometieron, sino donde se les da un trato humanizado y donde se  les garantiza tener una vida más digna.
Najayo Hombres, desde lejos produce hasta miedo. La vista panorámica que se observa desde el frente, es un techo lleno de desorden, formado en gran parte por alambres, tinacos y basura. Aunque al iniciar su proceso de transición ha cambiado muchas cosas, incluyendo su color gris, aun da pena y horror lo que muchos hombres privados de libertad viven allí.
Resulta chocante, tener una visión inicial muy linda, acogedora y demás, como fue lo vivido en Najayo Mujeres, y luego de cara al otro lado de la moneda, llegar a un lugar que para ingresar se realiza un chequeo para evitar que lleves algún elemento que los internos puedan usar como arma, o simplemente que intentes pasar con algún estupefaciente.
Según nos expresó el Sub-director de Tratamiento del Penal de Hombres, los espacios donde funcionan actualmente las oficinas de dicho centro, eran utilizados por ciertos internos de renombre y solventes como sus habitaciones, gozando estos de prácticamente un pequeño apartamento dentro del penitenciario.
No todo se queda ahí, lo que realmente causa dolor y lo alarmante de esta realidad es que este lugar se construyó para acoger a 894 personas, y al momento de que el Nuevo Modelo Penitenciario tomara las riendas de este penal existía una población carcelaria de 3,000 hombres. Actualmente habitan allí, 1812 internos pudiendo ser esta cifra un poco inexacta, lo que indica que su población ha sido disminuida, sin embargo, no se logra con esto hacer frente y detener el hacinamiento tan tenaz que se ve y se vive en cada rincón de esa su casa.
Pasearse de un pasillo a otro es cada vez más espeluznante, ver todo tipo de personas, desde el hombre más joven, lleno de vitalidad, hasta el más anciano. Tener de cerca la condición de vida a la que están sometidos estos hombres, donde muchos deben dormir en el suelo porque no tienen donde recostar la cabeza, donde se tiene que hacer una larga fila para recibir algo de comer, donde en cada rinconcito te encuentras a alguien, aquel que vende los aguacates a la hora de la comida, o aquel que dentro de su paletera ofrece cigarrillos a los consumidores, o simplemente el señor de la cafetería contando el dinero de la venta del día, este es el lugar donde sobrevive el más fuerte, hacen que te preguntes si estas en un mercado o en un lugar donde recibes una educación para rehabilitarte.
En cambio, en Najayo Mujeres se vive otra realidad, cruzas un pasillo y encuentras a las internas ocupadas en algún oficio, ya sea leyendo un libro, lavando su ropa o limpiando el centro, recibiendo talleres o charlas. Cabe destacar que estas deben estudiar como parte del programa, ya sea un curso técnico o hasta una carrera universitaria (se imparten la carrera de Derecho y de Psicología). Dentro del recorrido pudimos observar los distintos premios que las internas han ganado en los concursos que se han realizado entre los Centros Penitenciarios pertenecientes al Nuevo Modelo, así mismo como las distintas manualidades y obras de artes creadas por estas mujeres, las cuales son sometidas a un riguroso horario desde la hora de levantarse hasta la hora de dormir, todo esto con el fin de contribuir y lograr su rehabilitación.
Como establece la Ley 224-84 sobre Régimen Penitenciario, en su artículo 13, el sistema penitenciario consta de 3 periodos aplicables a los ya condenados por sentencia definitiva: observación, tratamiento y de prueba. Para este último se ha creado el departamento de medio libre, encargado de regular esta parte. Este periodo solo se aplica a los que ya están próximos a cumplir su condena.
En Najayo Hombres, no todo está perdido, aun existe una pequeña luz para los internos, puesto que como se expreso más arriba, este centro ya cuenta con un área que pertenece totalmente al nuevo modelo, donde hay alrededor de 90 internos, seleccionados desde todos los diversos grupos existentes, una gran parte del llamado Vietnam, otra parte de los que realmente querían pertenecer y una minoría del grupo medio. Pasar desde el lado que pertenece al viejo modelo al del nuevo modelo es como pasar de la oscuridad a la luz, diferencias muy notables, desde el color de las paredes, el olor del lugar, hasta habitaciones bien arregladas, pasillos prácticamente vacíos y todo en orden.
Y para concluir, he aquí en números estas dos corrientes de aguas:


Najayo Mujeres
Najayo Hombres
Capacidad
309
894
Internos
287
1812
Reincidencia
7%
15%
Condenados
71
991
Preventivos
216
821

En ambos centros la mayor tasa de delito corresponde a Homicidios, 92 mujeres y 910 hombres.
A pesar de todas las precariedades que sufre el Sistema Penitenciario Dominicano, el trabajo se está haciendo, y paso a paso se irá construyendo un Régimen en el que quedaran totalmente desactivadas las escuelas de corrupción y se evitará seguir multiplicando a los delincuentes dentro de las cárceles.
Y aunque falta mucho por hacer… Se está haciendo lo que nunca se ha hecho.








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